El astillero comercial de Filadelfia, creado en 1997 por Kværner Philadelphia Shipyard, representa un paso fundamental en los esfuerzos más amplios de la ciudad de Filadelfia por revitalizar y reconvertir la antigua base naval estadounidense. Esta iniciativa de transformación, que comenzó en 1995, pretendía reconvertir las instalaciones navales desmanteladas en un centro de comercio marítimo y actividad industrial, insuflando nueva vida económica a la región.
El Astillero Aker Philadelphia, ahora parte del Astillero Philly, desempeñó un papel clave en este esfuerzo, construyendo cuatro petroleros para productos de última generación, identificados como Números de Casco 21, 22, 23 y 24. Estos petroleros son activos vitales en el transporte de productos petrolíferos refinados, diseñados para cumplir las normas más estrictas de seguridad, eficiencia y conformidad medioambiental.
Más allá de la construcción, Aker estableció una asociación estratégica con Crowley Petroleum Services, formando un marco de colaboración para poseer, gestionar y operar estos petroleros. En virtud de esta asociación, Aker y Crowley comparten la propiedad de los buques y los despliegan en virtud de acuerdos de fletamento por tiempo con las principales compañías petroleras, garantizando un suministro fiable y eficiente de productos petrolíferos a través de sus redes.
El éxito del astillero refleja el impacto más amplio de las asociaciones público-privadas en el estímulo del desarrollo económico y el avance de las capacidades marítimas de Estados Unidos. Este proyecto no sólo ha contribuido al resurgimiento industrial de Filadelfia, sino que también subraya la importancia estratégica de fomentar la innovación y la colaboración en el sector marítimo. El astillero sigue siendo un símbolo de la transición de Filadelfia de bastión naval histórico a centro de construcción naval y comercio marítimo modernos.



